Albert-Jan van Eldik (49) se incorporó el pasado 1 de enero como gestor de cuentas de Hendriks. Con ello, pasa del mundo de los encofrados para túneles y encofrados de muros de Hendriks Stalen Bekistingtechniek al de los moldes para la industria del hormigón y los encofrados para proyectos in situ. Se trata de una elección deliberada. "Me encanta la tecnología. Cuanto más complicado se vuelve, más me gusta. Y en ese sentido, Hendriks es el lugar ideal".
La dirección se puso en contacto con él el año pasado, justo antes de las vacaciones de verano. Le preguntaron si quería ser gestor de cuentas en Hendriks. "Tenía que pensármelo", dice Albert-Jan van Eldik. "Al final, tomé la decisión antes de Navidad y empecé el pasado mes de enero". Van Eldik aporta una gran experiencia en el ámbito de la construcción de encofrados. La ha adquirido durante las últimas décadas en Hendriks Stalen Bekistingtechniek. Está acostumbrado a trabajar con tolerancias mínimas, a construir de forma eficiente y con una flexibilidad óptima. Además, conoce la empresa al dedillo. "Empecé en Hendriks como operario de construcción polivalente y, mientras estudiaba por las tardes, fui ocupando diferentes puestos". Así, fue comprador, asistente del director de planta y, por último, jefe de proyectos en HSB.
Espíritu de equipo
Hendriks fabrica una amplia gama de encofrados. Van Eldik: "Colaboramos en la construcción de encofrados de acero para viaductos, pilotes, muros de muelle, losas de galería o columnas para autopistas. Eso hace que el trabajo sea muy estimulante y variado". El primer proyecto de Van Eldik en su nuevo cargo fue el desarrollo de un encofrado doble para elementos sándwich para Byldis Prefab en Veldhoven. "Cada encofrado es un trabajo a medida", afirma el nuevo gestor de cuentas. "Me encanta la técnica. Cuanto más complicado se vuelve, más me gusta. Eso es lo que me atrae. El puesto de gestor de cuentas es una función comercial, pero en Hendriks es, en realidad, mucho más técnica. Junto con el cliente y los ingenieros, se plantean ideas y se intercambian opiniones para llegar a soluciones. Pensar y materializar, eso es lo que me da mucha energía y satisfacción. Se supervisan proyectos en equipo de principio a fin. Eso fue lo que me convenció para dar el paso".
Energía
Y el hecho de poder dar el siguiente paso en su carrera profesional en Hendriks supone para él una ventaja adicional. Cuando se le pregunta por qué lleva ya 34 años trabajando en Hendriks, responde sin rodeos: "Hendriks está en mi corazón. No soy de los que cambian de trabajo a cada dos por tres. Y eso se nota. Aquí me siento muy a gusto. El ambiente. La cordialidad. Las actividades conjuntas. Los compañeros tan agradables. La libertad que te dan, la atención y los medios para seguir desarrollándote. Hendriks es, sencillamente, un empleador estupendo". ¿Y el futuro? "El reto de convertirlo en algo bonito está ahí. Puedo aprender mucho y profundizar en la técnica. Afronto los próximos años con nuevas energías".